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Partir de lo real para transformarlo

mayo 20, 2007

Discutir y transformar el plan de estudio de la carrera de Filosofía.
Miércoles 23 de mayo. 19 horas. Aula 131.

Las discusiones que tienen lugar desde hace un tiempo en los más diversos ámbitos de nuestra carrera de filosofía son decisivas para el futuro de la filosofía argentina. Estos debates no siempre son explícitos y en general descansan en el diálogo silencioso que existe entre los divergentes ensayos intelectuales y las decisiones éticas que los subyacen.

Ahora bien, la ambición siempre renovada de construir una comunidad filosófica implica, de algún modo, hacer explícitos esos debates. Esto es, darles un marco y un lugar entre nuestras preocupaciones filosóficas, en tanto ya son ellas mismas discusiones, posturas y decisiones filosóficas.

Que existan proyectos intelectuales que aún no acaban de definir hacia dónde se dirigen es acaso el motivo que los convierte en ensayos. En su incertidumbre esencial se renuevan constantemente a partir de su propia dinámica y no es más que desde ahí, desde donde convocan a aquellos que en un principio se les aparecen como extraños, perpetuando asi una dinámica que si bien en su intención se presenta como ‘integradora’, lejos se encuentra realmente de serlo dada la falta concreta del respaldo de una verdadera comunidad de discusión y producción filosófica. Ese convocar de parte de los distintos proyectos intelectuales puede y debe entonces estar alejado de cualquier tipo de inmunización, y tal vez ésa sea la enseñanza más grave que ha guiado a todo el pensamiento libertario, que hoy se actualiza en las discusiones filosóficas en torno al problema de la comunidad.

Nos encontramos en un momento especialmente fructífero, todos los días advertimos que un nuevo grupo de trabajo empieza a generar prácticas al margen de la institución, buscando de algún modo traspasar los límites que ésta impone. Como si quisiéramos ir más allá. Es en el origen mismo de cualquier proyecto intelectual que no deja de retornar una y otra vez una pregunta fundamental, aquella que cuestiona la tarea del intelectual, la que interroga cuál es su posición en la sociedad y cómo éste puede y debe actuar en y desde ella. Porque existe, de hecho, una relación con la sociedad, nuestras universidades forman parte de ella. Frente a esta relación se nos presentan dos opciones: podemos inmunizarnos, como normalmente hacemos, o podemos asumirla. Todos los que aún no abandonamos los ideales con los que ingresamos a la carrera de filosofía, deberíamos cuestionarnos seriamente por el más allá. ¿Cómo deberíamos asumir el vínculo que nos une desde siempre con aquello que se nos aparece como exterior a nosotros? Difícil pregunta que precisamente no reclama una respuesta unívoca. Solo desde la urdimbre del conjunto de voces es posible articular modos de respuesta.

Una respuesta supone una comunidad al tiempo que una comunidad supone una respuesta. Ese círculo virtuoso que no puede salvarse puede empezar a concretarse en instancias como la que nos dimos en la última reunión interclaustro, o en la próxima asamblea que convocamos los estudiantes el miércoles 23 de mayo a las 19 hs (aula 131) en donde podamos poner en discusión el modo concreto de generar prácticas para abordar el problema de una transformación real del plan de estudios y su relación con la sociedad. Ahora, si lo que queremos es pensar en una transformación efectiva, no podemos desconocer los datos de la realidad. Partir de lo real para transformarlo: si esa es la premisa, se aclara en parte algo del camino. Desconocer la existencia de claustros, o más bien, negarla, no permite avanzar en una transformación del modo en que se enhebran las artesanías del saber en nuestra carrera porque no es solamente el ámbito de la carrera en donde se aloja esa jerarquía institucional, sino en el ámbito más general de la Facultad que, a su vez, se inscribe en el marco más amplio de la Universidad entera. Estamos convencidos que no solo es necesario dar un debate sobre la actual división en claustros y la estructura de cátedras, sino un debate general acerca del Estatuto Universitario (ya que desde fines del mes de abril se ha iniciado un proceso de reforma a partir de la conformación por parte del Consejo Superior de la UBA de cuatro comisiones destinadas a tal fin y la mayoría de nuestros compañeros ni siquiera se ha enterado). Ahora, si bien es indudable que un debate está profundamente entramado con el otro, eso no nos debe obnubilar: tenemos que saber medir el alcance político de cada instancia en la que participamos. Intentar canalizar un debate a esa escala (de un indudable mayor largo aliento) como el centro de una reunión en donde lo que se pretende pensar es una transformación realista del plan de estudios de nuestra carrera, no solo es infructífero sino que también es regresivo. Los invitamos, pues, a discutir: éste es ya un gran paso, acaso el primero de una transformación que ya se encuentra en marcha.

Grupo Poiesis, 18 de mayo de 2007.
grupopoiesis@hotmail.com
https://grupopoiesis.wordpress.com

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